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Este aspecto muestra el Pabellón Balcarce, hoy da mucha tristeza y pena
Este aspecto muestra el Pabellón Balcarce, hoy da mucha tristeza y pena

El pabellón Balcarce del Complejo Provincial Enrique Udaondo fue inaugurado el 7 de noviembre de 1931, en él se han desarrollados innumerables de eventos y acontecimientos de gran importancia para la ciudad de Luján, hoy se estado físico en que se encuentra actualmente no es bueno, pues presenta deterioros (tanto en el interior como en el exterior) que nos muestran que, de no actuar rápidamente, seguiremos perdiendo parte de nuestro patrimonio cultural. Estos deterioros son detectados a primera vista, pero haciendo un estudio más profundo posiblemente hallemos otros, que hasta podrían llevar a los edificios a una situación casi irreversible. Por es conveniente realizar un diagnóstico completo, aunque ya podemos determinar que indudablemente hay distintos motivos que producen deterioros:
Deterioros por el terreno: la implantación del Museo en una zona tan cercana al río y donde la napa freática es muy alta, pone a este en continua amenaza de inundación y provoca grandes problemas de humedad. Hay en las paredes una línea continua que muestra hasta dónde llega el agua, produciendo manchas, desprendimientos de revoque, concentración de sales, flora y fauna microbiana. Hay falta de contrapesos debajo de los pisos, de capas aislantes y de hidrófugos en las juntas.
Todos los intentos de solucionar el problema de la humedad ascendente se han centrado en el remplazo de los revoques de cal por otros con cemento.
También hay problemas producidos por la arquitectura: estos son los que las estructuras y la mampostería producen; los hay por antigüedad de materiales, por diseños no contextualizados y por intervenciones defectuosas. Quizás el ejemplo más simple y más drástico es la colocación de cañerías e instalaciones eléctricas irreparables, además de deteriorar las instalaciones en sí mismas.
La colocación de losas de hormigón y de vigas perimetrales de encadenado sobre paredes de adobe y de mampostería, a las cuales se les dejó la estructura de madera de los techos, ha causado daños tremendos; las vigas se dilatan y rajan los muros. Se han modificado las cargas, los amarres de paredes. Esto sumado los cimientos que sumergido mucho tiempo bajo agua a causa de las recurrentes inundaciones han hecho que cediera parte del techo del pabellón.
Para terminar, se hace evidente que únicamente una intervención hecha por profesionales capacitados en restauración, que ataquen los problemas en sus causas y no en sus efectos, a través de un proyecto serio, podrá salvar los restos de estas extraordinarias
obras de arquitectura colonial, y todo el patrimonio museográfico que ellas encierran.