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UNA NOTA DE MARGARITA ELIAS
Con 53 años, el reconocido armonicista Luis Robinson, no dejó tema sin hablar. Flamante abuelo, padre y profesional, sigue recorriendo el país y Latinoamérica con históricos temas de rock and roll y producciones propias.Reivindicó la figura del músico argentino a nivel mundial pero cuestionó al público: “Debería apreciar y querer mucho más al músico argentino, no sabemos lo que tenemos, hay que apoyar al artista local haga lo que haga”. Hoy se encuentra trabajando en su próxima producción discográfica “Luis Robinson y amigos” y en los entretiempos se dedica a la cocina.
- Después de tantos años, ¿Cómo se vive hoy la noche?
- Todos los que somos trabajadores del espectáculo, llámese mago, stand up, una bailarina o un músico, estamos en la noche y hay que saber llevarlo porque hay un tiempo para cada cosa. Cuando tenes por ejemplo 25 años, en ese momento, tenes un aguante entonces coqueteas con cosas: excesos, falta de sueño, consumo… y hay momentos en los que decís “Bueno, ya está”, porque tenés en el cuerpo ese termómetro que te va susurrando “basta”. En mi caso, que tengo 30 años de carrera, ya lo puedo controlar porque esa intensidad tiene un precio. Hay que cuidarse y saber llevar la noche, pero es hermosa. De hecho, sigo laburando en la noche es porque me gusta “el ángel de la noche”.
- ¿En qué etapa de tu vida te encontrás?
- En una etapa muy emotiva.
- Detrás de todo rockero hay un ser muy emotivo entonces…
- Pero por supuesto. ¿De qué hablan la mayoría de las canciones de rock and roll, de reggae…? La mayoría son todas historias de relaciones, de sentimientos. Lo que ocurre es que con los años se siente más. Es la lógica misma de la vida misma. Así como después de los 40, comer achuras te cae medio pesado, un revés sentimental te duele mucho. Y las cosas lindas te emocionan doblemente.
- ¿Te ha pasado que te ausentaste o te perdiste ciertos momentos importantes de tu vida personal por estar trabajando?
- Sí, muchísimos. Ahora trato de acomodarme la agenda lo que más puedo. Es complicado pero nunca renuncié a nada. Yo tengo mis grandes amores que son mis hijos, y a sus dos mamás las adoro con toda mi alma, y justamente ellas lo saben. Una de ellas una vez me dijo: “Tu primer amor fue la música, tu amor actual es la música por sobre todas las cosas, y tu próximo gran amor siempre va a ser la música”. A qué me refiero… tal vez suene un poco exagerado o se pueda mal interpretar: yo no puedo vivir sin música, sin viajes… necesito estar a solas con los músicos con los que giro eventualmente por el país, necesito horizontes aunque ya los conozca. Me gusta, me identifico con eso.
- ¿Sentís que tenés que seguir aprendiendo más cosas?
- Todo el tiempo. Básicamente creo que cada uno de nosotros, sin querer queriendo, se está encontrando con uno mismo. En algún momento te encontrás con vos mismo en alguna edad. Creíste que lo habías encontrado a los 28, 29, por tal experiencia, pero no. Viene un poco después. Es una búsqueda. Hiciste un montón de cosas y vas a seguir haciendo otras porque en cada edad podes hacer cosas nuevas de diferente manera. He vivido de lo que a mí me gusta bastante.
- Uno puede mirar tu “currículum” y pensar “éste tipo hizo todo”. Pero, ¿hay algo que no hayas hecho o no se te dió y vos solo lo sepas?
- En lo que traté de incursionar, acercarme, para poder conquistar y cumplir un objetivo, lo logré. Después hay deseos que tuve pero no los trabajé como me hubiese gustado grabar y tocar con Mercedes Sosa, pero yo no estaba en el folklore y tampoco la busqué a La Negra. No podes abarcarlo todo. Yo opté por lo siguiente: “Quiero ser bueno en dos o tres cosas”, no “ser bueno en diez o veinte”. Y en esas pocas canalizo mi energía. No toqué tango, no toqué folklore… coqueteé con el jazz, pero más bien tranqui. ç
- ¿Te adjudicás todo a vos o a la vida?
- La verdad es que soy un agradecido de mí mismo por haber sido consecuente de haber ido para adelante, por callar y observar. Así se aprende mucho, cerrando la boca y mirando lo que pasa a tu alrededor. Podes mirar a otro y pensar: “¡Qué capo! La próxima vez que yo haga tal cosa o tal tema, lo voy a hacer como este tipo porque eso está derecho”. Como también he visto pibes todos borrachos, duros, tocando y me di cuenta que eso no se hace así. El mejor lenguaje de un artista es hacer lo que él hace. Punto. No hables mucho. Hace. Hace de corazón que eso a la gente le llega. Creo que también soy un tipo que tuvo buena suerte. Tenes que estar a la hora indicada, en el lugar indicado, con la persona indicada. Y eso hay que buscarlo. Yo no me quedé en mi casa.
- ¿Qué diferencias encontraste entre ser un integrante de un conjunto musical y ser el creador de tu propia banda?
- La diferencia es clave: “yo soy músico de… y hago lo que vos me decís”. Hay cosas que tenes que hacer porque te las piden pero también te dejan participar con cosas que metas. Eso fue lo que me pasó con Pappo. Pero cuando tuve un “proyecto democrático”, que fue “La Mississippi”, éramos todos por igual. Y después tuve los proyectos míosen los que yo era el líder y fui convocando a los demás. A lo que voy: lo que experimenté entre el ‘95 y el ’99, no fue lo mismo que entre el 2003 y el 2006 porque siempre uno está mutando y mudando cosas. Entonces, hoy si armase otro proyecto sería distinto a aquellos también, porque adquirí más experiencia. Y eso es fantástico. Además es medio una necesidad.
- ¿Cómo ves la escena del rock and roll tradicional hoy?, ¿crees que hay buenos representantes?
- Hay una gran cantidad de músicos y bandas por todo el país tocado blues que por ahí mucha gente no los conoce. ¿Y por qué no los conocemos? Lo que sucede con el blues es que es un género que no está de moda hoy. Ni el rock and roll está de moda. Y yo me refiero al “Rock-and-Roll”, no el “Rock” como “Las Pastillas del Abuelo” o “Guasones”. No hay. Y el blues es una música que siempre estuvo y es muy minoritaria. Por épocas estuvo de moda. Pero hoy, si bien hay alguna que otra banda que lo sostiene un poquito, no hay lo suficiente como para difundir masivamente, y la gente no se enloquece por eso. Me da un poco de pena. Igualmente hay terribles músicos tocando por todo el país, y hay algunos muy atinados que hacen muy buen blues y boogie-woogie.
- Al momento de consumir música, ¿sos más bien tradicionalista o abrís el oído a cosas nuevas?
- Una cosa es la música ortodoxa o ser ortodoxo con la música. Y yo respeto al que es fanático de Louis Armstrong, de Sarah Vaughan y no pasa de ahí. Entendamos que, para que la música evolucione, tiene que haber estas mutaciones. Alguna vez criticaron a los Beatles por el pelo largo y hasta por lo musical, mismo a los RollingStones. Siempre el arte es crear y, a veces, no ves en el mismísimo momento cómo está sucediendo ese fenómeno. Por ahí no le das bola y lo criticas, y en unos años decís “¡estos son unos grosos, eh!, ¡ahora me gustan!”. Por ejemplo en mi caso, cuando empezaron, no me gustaron Los Fabulosos Cadillacs… ¡me parecía una banda pedorra!, tampoco me gustaban Los Decadentes… ¡me parecían un desastre! Pero hoy son “señoras bandas”, sus composiciones son grosas, pertenecen al cancionero nacional y hay mucho orgullo de eso. Entonces digo: hay que tener cuidado en apurarse y juzgar.
- ¿Qué les dirías a todos los músicos que están emergiendo?
- Que sé que no es fácil, pero que en lo posible no vayan a concursos en los que tengan que pasar por un jurado que les diga “vos no ganaste, ganó el de al lado tuyo”, porque eso te puede llegar a decepcionar en tu cabecita y decirte “somos un desastre”. No, no hagan eso. El arte es para experimentar y tener una satisfacción propia y tocar de corazón.
- Desde tu experiencia, ¿Cómo ves a la situación sociopolítica del país?
- Yo trato de cumplir mi misión y eso es lo que debería hacer cada uno y es: hace bien los deberes desde la puerta de tu casa, adentro de tu casa y para afuera, y nada más. Si todos hiciesen un poquito eso… Está bien, es un momento difícil, las clases políticas son malandras, pero bueno, querámonos entre nosotros, ayudémonos, apoyémonos, seamos más sociales.
- ¿Creés que la política y la música pueden ir de la mano o tienen que ser núcleos independientes?
- Todo es político porque todo tiene un sentido, un canal. Sólo que a veces hay que saber caminar y no meterse con la mala política. A mi muchos políticos me dan trabajo a veces, porque me contratan del “Municipio de…” y atrás dice “Gestión…”. Pero antes de mi show, el político no sube al escenario y dice “¡Aquí, con mucho esfuerzo, nuestra gestión…!”. No, no dan un discurso antes del concierto, pero son ellos los que lo financian porque creen que culturalmente está bueno que yo toque para el pueblo. Entonces, esa parte de la política está buena. Aplaudo a los municipios que separan plata y, a través de lo que es el canal de “Secretaría de Cultura”, contratan músicos. Y nada más.
- ¿Qué finalidad tiene la música entonces?
- La música concretamente dentro del arte es contenedora, le hace bien a la gente. Un mundo sin música sería un mundo diferente, le faltaría algo. Entonces, de alguna forma, es un elemento que tiene que estar al servicio de la sociedad. Y hay música muy bella, clásica o rock o autóctona de cada país, que está haciendo como una pequeña revolución. Y cosas que han hecho Las Manos de Filippi, Manu Chao, La Bersuit, Los Redondos, bandas que han hecho cosas muy fuertes, muy punzantes, muy para pensar, es un pequeño granito para la revolución. No va a cambiar al mundo, pero quizás sería más desastroso si esa gente no hubiera cantado esa música.
- ¿La música te ha sanado en ciertas vivencias?
- Obvio. Estoy re convencido que el que tiene música y la tiene al lado, la vive bastante seguido, nunca va a estar triste. Si haces música, menos. Ese contenedor que es el arte musical, sirve para salvarle el alma a la gente.