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UNA NOTA DE HERNÁN LEONEL
A Germán Murta (37), desde muy chico le gustaban las motos, pero en casa estaba prohibido hablar del tema. Los padres tenían terror de que le pasara algo. Ahora de grande, aunque “de momento” retirado de las pistas, es uno de los máximos referentes del motociclismo de Luján.
Hace un par de años atrás empezó a ahorrar para comprar su primera moto, un Kawasaki ZXR 250 de pista chiquitita con la que aprendió a manejar gracias a la ayuda de un amigo, Lautaro Fernández, que es mecánico y siempre anduvo en dos ruedas. “Mis primeras armas me las enseñó él, relata Germán”.
Desde el primer día quedó fascinado, tanto que al poco tiempo se compró una moto como la de él. Una Honda CBR 400 con la cual, dos años atrás, se metió a un circuito para realizar una clínica de conducción que hicieron unos chicos amigos. “Ahí le tomé el gustito, era la sensación que busqué toda mi vida”, recuerda.
A partir de ahí, empezó a interiorizarse de las carreras y competencias que había, y como con el CBR 400 no podía correr, porque al ser una moto chica, iba a estar en desventaja deportiva. Con mucho esfuerzo en abril del 2010, pudo llegar a tener una Kawasaki Ninja ZX-6R. Ese mismo año y a partir de la nueva adquisición, se anotó en las competencias y arrancó a correr en la segunda fecha del Campeonato Regional dentro de la Categoría Amateur.
-¿Cómo te fue en ese primer campeonato?
-Al haber sido el primero, me siento un privilegiado. De las ocho fechas, corrí seis y tuve la fortuna de estar en tres podios, con un tercer y dos segundos puestos.
- Se puede decir que a través de los buenos resultados... ¿Te animaste a cambiar de categoría?
- Sí, los buenos logros del pasado 2010, me dieron el empuje para decidir avanzar y pasar a competir, durante el corriente año, en el Campeonato Bonaerense de Velocidad.
- ¿Qué te transmite la moto?
- Es adrenalina pura. La sensación a veces es indescriptible, es algo fantástico.
- ¿Hay algún respeto a la velocidad?
- Siempre hay que estar muy concentrado, hay que tener presente que se va a mucha velocidad y hay que respetarla sobre todo en los frenajes. Suele pasar que algunos circuitos tienen mejores vía de escape que otros y si te pasas en alguno… bueno, seguís de largo y no pasa nada, pero también hay otros donde te podes pegar un lindo golpe si no estás atento y con todas las luces prendidas.
- ¿Qué es lo que más disfrutás?
- Disfruto mucho del ambiente, desde que me subo al tráiler con la moto atrás, hasta estar un par de días fuera de la ciudad donde prácticamente soy yo y la moto.
- ¿Te acompañaba alguien en los viajes?
- Por lo general voy solo. Hace unos años, a las dos últimas carreras, me acompañó mi viejo y la verdad que fue una linda alegría porque terminé segundo en las dos.
- Imagino que no solamente hay que tener habilidad para manejar una moto.
- Por supuesto que no, se requiere de mucho trabajo físico. Mientras mejor entrenado pueda estar, más resistencia y mucha más fuerza voy a tener para llevar la moto.
- ¿Cómo sos andando en la calle?
- Muy tranquilo, en auto o en moto manejo prudentemente. Consumo toda la energía y la adrenalina dentro de un circuito.
- Tanto trabajo tuvo su recompensa.
- Sí, finalmente en el 2011 salí campeón dentro de la categoría amateur Super Stock compitiendo con una Kawasaki Ninja 600 cc. Era un avión (risas)
- Y un año más tarde colgaste el casco. ¿Por qué?
- Es muy caro competir y por motivos personales decidí, junto a mi familia que lo mejor era parar un tiempo, acomodar lo que debía y luego pensar en retomar.
- Imagino tu respuesta… ¿Tenes ganas de volver?
- Un largo suspiro se adueña del lugar. Se extraña el ambiente de las pistas y el entorno que gira en ellas, pero por el momento estoy enfocado y avocado a la familia que es un pilar fundamental en mi vida.
- ¿Un deseo?
- Que Helena, mi nena de casi cuatro añitos, sea feliz.