Carlos Alfonso Frascaroli, nació en la ciudad de Luján, el 14 de junio de 1942, casado con Alicia Castiñeira, fue padre de tres hijos (Carlos, Sergio y Martín) y también abuelo de cinco nietos. (Manuel, Pilar, Emilio, Valentín y Rocío)
Desde chico siguió los ejemplos altruistas de su abuelo Emilio, iniciador del Círculo Católico Obrero, y de su padre Alfonso miembro fundador y segundo jefe del cuerpo de Bomberos de Luján.
Ya en su juventud era un apasionado de la aviación siendo piloto civil a los 17 años y luego instructor y por último piloto comercial. Ese amor por las maquinas voladoras lo encaminaron a ser el promotor del Club de Aeromodelismo del Tiro Federal, más tarde esa afición lo llevó a ser el pionero en la creación del Aero Club Luján siendo más tarde su presidente y el instructor de vuelo por más de 35 años ad honoren de la institución. Además fue el impulsor en la realización de los entrañables y multitudinarios festivales “aeroniño”, eventos recordados por muchos ya que era la primera vez que la acrobacia aérea venía a Luján y en la última edición congregó a 25000 personas.
Comerciante (dueño de Moto Luján desde hace 57 años) y un exquisito mecánico, fue un ferviente entusiasta de los deportes motorizados, haciendo sus primeras armas como ayudante del representante lujanense del Turismo Carretera “Titi Grattier” y posteriormente como miembro del Auto Moto Club de Luján con las carreras de la cupecitas, karting y construyendo la única pista de Motocross (hoy desaparecida) en el predio del Aero Club.
Con su espíritu puesto en conservar las tradiciones y el patrimonio de nuestra ciudad, sobresalió en la Asociación Amigos del Museo “Enrique Udaondo” y posteriormente creó junto a otros amigos la Asociación de Conservación y Desfile (ACORDE) de dicho complejo museográfico, realizando la restauración de más de 40 carruajes, automotores, velocípedos y motocicletas dañados por las diferentes inundaciones. Además se recordaran por siempre la organización de los fabulosos desfiles del patrimonio histórico del museo, único en su tipo y clase del mundo y también como el iniciador en el país de las visitas guiadas con cena y espectáculos durante las noches.
Coleccionistas de autos antiguos, construyó una réplica del primer auto de la American Motor (Rambler 1902) lo que lo llevó a tener un reconocimiento desde Estados Unidos. Por esta “locura por los fierros”, en el Club Colón, forjó junto a otros apasionados por la restauración el “Club de Autos Antiguos de Luján”, institución realizadora de hermosos desfiles y exposiciones, donde en una ocasión se logró concentrar a más de cien automóviles de colección. Otro hito importante fue la de lograr rememorar las históricas carreras, transformada de velocidad en regularidad.
Tuvo una destacada participación en la asociación AVAPLI (asociación de vecinos perjudicados por las inundaciones) del cual fue su fundador junto a sus vecinos, y luego UVEPI (unión de vecinos perjudicados por las inundaciones). Logrando la única obra realizada en la historia del río (canalización desde la ruta 7 a ruta 6), como también la voladura de la represa “bancalari”.
Además de las instituciones antes mencionadas, Integró las comisiones de Acip, de ex Alumnos Maristas, Tiro Federal, Izamiento de la bandera “Plaza Belgrano” y colaborador de muchísimas instituciones de bien público.
Debido a su permanencia en tantas instituciones fue postulado como Concejal y luego electo, cumplió su mandato de cuatro años y aunque no era su lugar supo despegarse del rol de político para ser un ciudadano desinteresado de cargos que bregaba el bien común.
Un hombre intachable, un ser excepcional, cultor de la amistad, de esas personas que con lupa hay que encontrarlo, amó su ciudad y su gente. Costará olvidarlo pero en lo más profundo del corazón de su familia, sus amigos, sus alumnos del aeroclub, sus compañeros de comisiones quedará su gran legado, la solidaridad y la amistad.
Adiós Frasca, buen vuelo.