Una Nota de : Hernán Leonel

Al nombre de Sergio Frascaroli se lo asocia inmediatamente por su vocación de servir, por su amor que expresa con hechos y no con palabras por la ciudad de Luján. Se lo vincula con su liderazgo y su capacidad de gestión que nos tiene acostumbrados desde la Asociación Inundados de Luján y ahora también desde la Asociación Civil Museo Histórico Enrique Udaondo, donde junto con otros vecinos de nuestra ciudad, llevan a cabo un trabajo que nace y se ejecuta con y desde el corazón. Sin retribuciones, si pedir nada a cambio y con el orgullo de pertenecer y de brindar horas de trabajo a un Museo que pedía a gritos ser escuchado. Que se desangraba ante las miradas lapidarias de los funcionarios que solo esperaban que una crecida del río se terminara de llevar el casco de un edificio histórico, no para la ciudad, sino para el país. Atrás quedarán aquellos que pudiendo haber realizado algo, no lo hicieron ni lo están haciendo y el Museo, una vez más, le agradecerá a este grupo de vecinos que con mucho amor y pasión están realizando lo que otros han ignorado. La historia es sabia, se toma su tiempo pero pone a cada quien en su lugar.
Hace un año, Sergio Frascaroli, fue convocado para formar parte de la Asociación Civil Museo Histórico Enrique Udaondo, al igual que lo habían hecho sus antepasados y no dudo en asumir tal responsabilidad. “Mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre trabajaron para el Museo, por ende yo no podía decir que no a ese pedido y me transformé en la cuarta generación involucrada en trabajar para ayudar al Museo”, comenta.
-¿Con qué te encontraste?
-Con un lugar totalmente desmantelado. Hace tiempo que vengo viendo un deterioro importantísimo en el Museo, con las salas cerradas y las partes edilicias en mal estado. Por eso que lo primero que hicimos fue una asamblea general y convocamos nuevas autoridades en las cuales fui elegido Presidente de la Asociación. A partir de ahí tuvimos que juntar voluntades e ideas para generar recursos ya que no había una partida presupuestaria desde Nación o Provincia.
-¿Tuvieron alguna objeción desde la Dirección del Museo?
-Para nada, desde la dirección, nos abrieron las puertas y nos dieron total libertad para poder trabajar.
-¿Qué fue lo primero que hicieron?
-Fue reabrir la manzana tres que comprende las calles Nuestra Señora de Luján entre 25 de Mayo y Almirante Brown que era un lugar con peligro de derrumbe y con las consecuencias de las últimas inundaciones se encontraba en un estado deplorable. Una vez terminada la limpieza y el ordenamiento de la sala, exhibimos un par de autos y juntamente con la puesta en valor de ese edificio pudimos poner en valor los autos antiguos que estaban ahí. Llegó un punto que mucha gente se empezó a sumar y se creó un grupo de trabajo muy bueno, a tal punto que en este momento todos los autos que pertenecen al patrimonio del Museo, estén en perfectas condiciones de uso y la parte edilicia se encuentre en optimas condiciones.
-¿Cómo se las ingeniaron para juntar fondos?
-Lo primero que hicimos fue una muestra de los autos históricos y antiguos y tuvo tanta buena repercusión que quedó de forma permanente para que todas aquellas personas que quieran ver dicha muestra no tengan que esperar algún evento en particular y puedan hacerlo de manera conjunta cuando vienen a visitar otras áreas del Museo.
-¿Sorprendió la cantidad de visitas?
-Sí. La concurrencia nos da un promedio semanal de casi 500 personas que ingresan a la exposición. Tenemos un libro de visita y vemos opiniones de Perú, de Colombia, de Estados Unidos y de todas partes del mundo que vienen a Luján. Hasta los mismos vecinos de la ciudad quedan perplejos al divisar las gigantografías que visten cada área. Por ejemplo hay una del Papa Juan Pablo Segundo junto al Papa móvil, otra de la Casa Rosada junto a los autos presidenciales, y además sumamos autos de vecinos para aumentar la cantidad. De esta manera podemos encontrar Ford T, Ford A, Torino de TC, el clásico 404 y tantos más y al unísono seguimos reparando otros que se están poniendo en valor para luego poder sumarlos y exhibirlos.
-Pero no solamente se quedaron en reparar un área, ¿verdad?
-Claro, luego pensamos, si pudimos poner en valor el área 3 porque no hacer lo mismo con el área 4, que es donde está el Cabildo […] y bueno empezamos a trabajar y hoy nos encontramos reacomodando diez salas.
-¿Siempre con lo que autogeneran ustedes?
-En este caso, contamos con un aporte de Provincia, para comprar pintura por un valor de 305 mil pesos y, a su vez, pagaron una cuadrilla de albañiles; en un momento hubo cuatro cuadrillas; por un monto de 330 mil pesos y todo lo demás lo estamos haciendo a fuerza de colaboraciones, a fuerza de eventos y con mucha fuerza de voluntad. Cada recurso y cada peso van destinados a seguir mejorando el Museo. En este momento estamos dejando a nuevo la Sala Federal que va a ser un orgullo. PAYS también se sumó a la causa y va a colaborar para seguir mejorando en las distintas salas. Por otro lado, la Empresa Aguas Cristalinas va a ser una fuente al lado de la capilla del Museo y lo hacen ad honorem.
“Ahora se viene una etapa muy linda ya que vamos a ser el único Museo en tener el modelo completo de vehículos a riel, ya que logramos que nos donen uno de los primeros vagones de subte que circularon por Buenos Aires”
-¿Qué le dirías a alguien que nunca visitó el Museo?
-Enrique Udaondo decía que: “visitar el Museo es un deber Nacional”
-¿Y a todo aquel que quiera colaborar?
-Bueno, él también decía que: “trabajar para el Museo es un signo de argentinidad”. Por eso nosotros seguimos sus pasos ya que estamos haciendo un bien para todos, el cual es preservar el edificio y conservar ese pedacito de historia que es de todos nosotros.
-¿Qué recuerdos se te vienen a la mente de tus tantas visitas cuando eras chico?
-Cuando era adolecente, en una de esas tantas noches en las que mi padre estaba trabajando en el Museo le pregunte si valía la pena tanto esfuerzo. Me miró y me dijo: Tu abuelo, su padre, vos y yo nos criamos en los patios de éste Museo, si vos no cuidas tu casa… ¿Quién la va a cuidar? Por eso, para mí como para mi familia y para cada uno de los que aportan para que esta loca aventura siga superando las adversidades día a día y poder crecer y seguir mejorando, es indispensable que al entrar al Museo, nos demos cuenta de que estamos entrando a nuestra casa.

Imagenes de los trabajos que se están realizando en el Museo Histórico “Enrique Udaondo”.
Muestran que querer es poder.
La Asociación Civil Museo Histórico, es un ejemplo claro de ello. Quisieron trabajar para poner en valor el Museo y no dudaron en hacerlo, con mucho de sacrificio personal.